lunes, 12 de mayo de 2014

Esquilo. Prometeo encadenado (reseña)

Es indiscutible que la mitología griega intervino de manera importante en el desarrollo de la humanidad. De las obras de antiguos dramaturgos el hombre ha dado respuesta a sus insistentes dudas como la existencia misma. Es también un hecho que la ciencia le ha dado razón al hombre de su misterioso entorno. Y el fuego, encargado del inicio de la misma, fue en el principio una fuente  cuyo origen era un enigma. Por ello, y por la naturaleza humana, el único ser pensante trató de responder esta incógnita  con lo que parecía decirle su entorno. Y es precisamente  Esquilo el encargado de plasmar, en Prometeo encadenado, la razón que los antiguos griegos le dieron al fuego.
Por la verdad de que este elemento es el pionero de la ciencia, me resulta interesante hablar de la obra que muestra el terrible castigo que los seres divinos, en la mitología griega, impusieron al semidios que nos concedió el mayor regalo: el fuego.
Dentro de las noventa obras que se le atribuyen a Esquilo, son sólo siete las que se asegura, están completas. Y el mito de Prometeo encadenado es una de ellas.
Primero demos una pequeña biografía del creador del drama. Esquilo, proveniente de una familia de nobles, tendría el tiempo necesario para desarrollar sus habilidades  como dramaturgo, además de haber luchado en las guerras promovidas en contra de los persas, hecho que él mismo después describiría en algunas de sus obras. Contemporáneo de Sófocles y Eurípides, resultaría sobresalir por añadir al teatro ciertos elementos importantes en el mismo. Sin embargo, se cuenta que fue Sófocles el que lo venció en alguna ocasión en la que ambos mostraron su creación teatral. Esquilo sería también acusado de revelar los misterios de Eleusis, razón por la que fue juzgado y más tarde absuelto. La situación de su muerte hoy no se puede asegurar. Sin embargo, se le ha dado fama a la razón que afirma que Esquilo, después de haber asistido con el oráculo, decidió adentrarse en el bosque y vivir allí por miedo a que se cumpliese la profecía de su muerte a causa de la caída de una casa que le quitaría la vida. Es irónico observar que la leyenda cuenta que éste, huyendo de su destino, termina caminando hacia él. Pues en uno de sus paseos como ermitaño, Esquilo termina muerto al caer, sobre él, un caparazón de tortuga que fue liberado por un ave que casualmente pasaba por allí.
Por otro lado, y adentrándonos a la obra en cuestión, Prometeo encadenado es conocido como una de las obras más representativas de Esquilo. Es en ella en la que podemos ver a un Prometeo orgulloso, valiente y resistente ante la pena que se le ha dado por regalar al hombre tan maravilloso obsequio como lo es el fuego. Después de haber violado las prohibiciones de  las autoridades del Olimpo (de no dar al hombre el fuego por miedo a un desarrollo intelectual)  la exposición de un cuerpo vulnerable ante los cambios como la lluvia, el frío, el calor y otros factores ambientales parece formar una de los adecuados escarnios al héroe de la humanidad. Es Zeus el principal en imponer el castigo, y en repetidas ocasiones distintos personajes acuden con el preso a persuadirlo para que pida la misericordia de Zeus, consejo que el orgulloso hombre no tarda en negar. Océano, no obstante le promete liberarlo de tal aflicción, acto que parece no cobrar valor para Prometeo, pues éste, dice predecir la caída de Zeus. La rebeldía y la fidelidad del semidiós encadenado es tal, que aún al acudir Hermes, por orden de Zeus, a su lado para hacerle hablar de la profecía, el héroe se niega a decir algo a pesar de conocer la terrible condena que atraía su actitud. Por ello, el inmortal hombre es atacado desde las alturas por impetuosos relámpagos y sepultado, junto con el coro que siempre lo acompaña, con rocas que se hicieron caer desde las montañas.

Como en todo texto mitológico griego, la anécdota que se cuenta en Prometeo encadenado está llena de circunstancias y sucesos fantásticos que intervienen de manera importante e interesante en la vida de nuestros héroe en turno; Prometeo.

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